1

Una tarde iba caminando por la calle cuando noté que una mujer, sentada en el andén de enfrente, hablaba a la gente que pasaba por su lado pero nadie se detenía a escucharla, entonces yo me acerqué y ella simplemente me señaló hacia el cielo y me dijo: ¿qué es eso? Miré en la dirección que apuntaba su dedo y vi un nítido y gran arco iris. Un arco iris, le respondí un poco extrañada por su pregunta. Y ella insistió, ¿pero qué es? Me encontré en un aprieto buscando la respuesta más adecuada. Vacilante le contesté: es agua…  y luz. Me miró y de inmediato supe que mi respuesta no le había satisfecho. Entonces le dije: eso es una sonrisa de la vida. Miró de nuevo el arco iris y luego, con su rostro ahora iluminado de alegría, me miró a mí por un segundo. Me sonrió. Después se quedó en silencio mirando arrobada el firmamento y yo un poco confundida, seguí mi camino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *