El adiós

Agarró su orgullo
guardó sus lágrimas
y con mis sombras,
con mis fatigadas sombras,
se marchó oscuro en la noche clara.

Yo me fui asida de una mano que no era la suya
Contando los pasos que nos separaban
Me fui llorando su dolor
mucho para él solo

Imaginé mi mano de mariposa
revoloteando entre su cabello de hierbas
Mi piel azul sombreando su cuerpo
Y mi boca tratando de apaciguar
su dolor que me deshace.

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